Aún disfruta que le lean, pero empieza a participar activamente. Reconoce partes del relato, personajes y frases. Se anima a inventar, cambiar el final o crear historias paralelas. Surge un hermoso ida y vuelta con el adulto, donde la imaginación, la palabra y el juego se entrelazan. Leer se vuelve conversación, creación compartida.