Con la lectura autónoma se abre un mundo. El niño se vuelve un lector independiente y comienza una nueva búsqueda impulsada por si mismo, descubre autores, géneros, personajes. La lectura se vuelve un espacio propio, un refugio y una forma de explorarse a sí mismo. A partir de aquí, cada elección lectora es también una elección de identidad, de curiosidad, de libertad.