Lentamente, el niño comienza a decodificar y quiere leer por sí mismo. Aparece el deseo de compartir lo que lee, de escuchar y ser escuchado. Leer juntos cobra un nuevo sentido: ya no es solo acompañar, sino encontrarse en la lectura. Se construye así una nueva etapa de complicidad y escucha mutua que fortalece el vínculo y el amor por los libros.