Preferimos hablar de Etapas Lectoras en lugar de edades, ya que cada infancia avanza a su propio ritmo. Son como la transformación de una oruga en mariposa: cada paso, desde la oruga hasta la crisálida y finalmente la mariposa, tiene su tiempo único de desarrollo. Las edades son solo una referencia para orientarnos.
La lectura empieza antes de nacer. Leerle a la panza es conectar con calma, amor y palabras que ya empiezan a construir vínculo.
El libro como objeto sensorial: se toca, se chupa, se mira. Leer es un juego compartido que despierta curiosidad desde todos los sentidos.
Repetir un cuento una y otra vez es parte del proceso lector. Anticipar lo que viene da seguridad y mucho placer.
Aunque no lean aún, empiezan a narrar, elegir, ponerle voz propia a las historias. Leer se convierte en parte del juego simbólico.
Las historias abren conversaciones. Leer es también hablar, compartir, emocionarse y reflexionar juntxs.
Empiezan a leer por sí mismxs. Aparece el deseo de elegir, de explorar, de leer solos… y también el derecho a abandonar lo que no gusta.
Ya leen con autonomía y entusiasmo. La lectura se vuelve compañera, refugio, inspiración y forma de expresarse.
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